“Los palestinos son los descendientes de los antiguos judíos”

Shlomo Sand, profesor de Historia de Europa en la Universidad de Tel Aviv, publicó en el 2011 “La invención del pueblo judío“, donde cuestiona algunos principios básicos de la historia israelí oficial.

palestinaisrael

El libro se mantuvo cuatro semanas en la lista de los más vendidos en Israel, algo que Sand no acaba de entender. A cambio, ha tenido pagar el peaje de recibir anónimos donde se le amenaza e insulta, llamándole kelev natzi masria (perro nazi apestoso) y otras lindezas.

El libro contiene tres tesis complementarias, que en el pasado tuvieron cierto predicamento, incluso entre historiadores sionistas, pero que hoy han sido ocultadas. Los actuales judíos provienen en buena parte de pueblos europeos que se convirtieron al judaísmo fuera de Palestina, la diáspora no existió o ha sido magnificada y los judíos que se quedaron en la zona, los palestinos, son los auténticos descendientes de los judíos.

Perseguidos de nuevo, de nuevo por colonizadores europeos.

The Time that remains, Elia Suleiman, 2009.

The Robin Hood Tax


The Robin Hood Tax: Un impuesto a cada transacción financiera, destinado a fines sociales.

De su página web:

The Robin Hood Tax is a tiny tax on banks, hedge funds and other finance institutions  that would raise billions to tackle poverty and climate change, at home and abroad.

It can start as low as 0.005 per cent – and average 0.05 per cent . But when levied on the billions of pounds sloshing round the global finance system every day through transactions such as foreign exchange, derivatives trading and share deals, it can raise hundreds of billions of pounds every year.

La lenta recuperación económica, por Viçens Navarro

El crecimiento de la productividad, y de la riqueza que ello conlleva, no se ha estado distribuyendo equitativamente durante estos últimos 30 años, como consecuencia de la aplicación de las políticas liberales. Esta riqueza se ha concentrado más y más en las esferas del capital (es decir, del mundo empresarial) a costa del mundo del trabajo.

La defensa de las políticas que favorecían las rentas del capital se basaba en el argumento de que facilitarían el crecimiento económico. El argumento que “antes que redistribuir hay que crecer” se convirtió en el eslogan liberal, ampliamente utilizado en las culturas mediáticas y políticas del país. Pero tal tipo de crecimiento (basada en el favoritismo a las rentas del capital) creaba menos crecimiento económico y menos producción de empleo que el que se hubiera dado si tal crecimiento hubiera estado basado en una mayor redistribución de la riqueza. Lo que se necesita ahora es “redistribuir para poder crecer y crear empleo”.

Artículo completo en Público.

Ver también: La silenciada causa de la crisis, del mismo autor:

la enorme polarización en la distribución de las rentas que existió en los años que precedieron a la Gran Depresión del siglo XX, y que existe ahora. En la gran mayoría de países de la OCDE hemos visto desde los años ochenta un gran crecimiento de las rentas del capital a costa de una disminución de las rentas del trabajo, alcanzándose una concentración sin precedentes de las rentas en los sectores más pudientes de las sociedades avanzadas, con una disminución del porcentaje de la masa salarial sobre la renta nacional (y ello a pesar de que el número de trabajadores ha aumentado). Esta situación es resultado de la llamada revolución neoliberal (iniciada por el presidente Reagan en EEUU, y por la señora Thatcher en Europa) y sus políticas públicas liberales regresivas

La crisis nos puede salvar, por Vicente Verdú

…el problema político de la distribución de rentas y del poder porque efectivamente todas las anteriores crisis especulativas de la historia contaron con este factor común: el acusado desequilibrio social en las vísperas del estallido de una u otra burbuja.

El futuro será más estable y feliz con una política redistributiva eficaz que rescate y promueva el bienestar de una amplia clase media. Pero, a la vez, una acción redistributiva acorde con la visión de una sola Humanidad intercomunicada y en donde la visión de la desigualdad, la injusticia y la miseria se hace ya menos tolerable que nunca.

La extrema desigualdad quiebra el sistema, pero también obstaculiza las llamadas a la cooperación y la colaboración que son ahora la base de la innovación y el conocimiento a través de las “fuentes abiertas” (open sources) en la Red y en sus entornos.

El futuro está en la Red. Y la Red lo dice casi todo. No hay conocimiento complejo sin la red de redes, no hay superación del estadio en que se halla el mundo global sin la globalización de las interconexiones, no hay avance en el conocimiento sin the wisdom of crowds, el saber de la muchedumbre.

Artículo completo en El Pais. Buenos deseos y esperanzas para el año que empieza.

La privatización del keynesianismo, por Enrique Gil Calvo

el keynesianismo aplicado hoy ya no es aquel keynesianismo público, progresivo y reformista que presidió la edad de oro de la socialdemocracia en los años sesenta, sino que se trata de un keynesianismo privado, conservador y reaccionario. Un keynesianismo de derechas, para entendernos, pues no beneficia a las rentas del trabajo sino a las rentas del capital. De ahí que haya logrado imponer una salida de la crisis de tipo restaurador, de acuerdo al célebre efecto Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual. Es la única conclusión que puede extraerse de la práctica de un keynesianismo estatal que privatiza los beneficios y socializa las pérdidas, contribuyendo no a reformar sino a restaurar la financiarización de la economía. Pero esta práctica derechista del keynesianismo privatizado, restaurador de la tasa de beneficios del gran capital, no es nueva en absoluto, pues ya la acometió mucho antes Hitler en los años treinta, y luego Reagan en los ochenta, que es precisamente cuando se sentaron las bases de la actual dominación financiera. Pues más allá del keynesianismo militarista que hoy inspira a Bush y también a Obama, haciendo del gasto en defensa el gran motor de la demanda agregada, la clave real de este nuevo keynesianismo financiero es hinchar la demanda mediante el endeudamiento crediticio.

Articulo completo en El Pais.